El Día Mundial de la Salud Mental 2026, que se conmemora este 10 de octubre, nos invita a hacernos una pregunta que no siempre resulta cómoda: ¿de qué sirve contar centros y servicios si no sabemos quién accede a ellos, con qué calidad y con qué voz?
Desde mi experiencia como profesional de la salud mental, mi labor vinculada a la gestión pública y, sobre todo, a partir de haber recorrido diferentes lugares del Perú y conocido de cerca sus distintas realidades, he podido comprobar que muchos de los avances alcanzados todavía no llegan de la misma manera a todas las personas y territorios del país.
Este año, la Organización Mundial de la Salud propone como lema «Escuchemos a las personas con experiencia vivida: voces reales, cambio real». Y escuchar no debería significar únicamente recoger testimonios o conocer las dificultades de quienes buscan ayuda. Significa permitir que las personas que han utilizado —o que no han podido acceder— a los servicios de salud mental tengan una participación real en el diseño, la ejecución y la evaluación de las políticas que afectan sus vidas. Ese es el verdadero poder de escuchar.
El Perú ha avanzado en la expansión de los servicios comunitarios de salud mental. Sin embargo, el verdadero desafío está en saber si esa expansión se traduce en atención oportuna, de calidad y con respeto a los derechos de las personas. El éxito de una política pública no debería medirse únicamente por cuántos centros existen, sino también por quiénes logran acceder, qué atención reciben y cuánto pueden influir en la mejora del sistema.
Desde esa perspectiva, considero que el Día Mundial de la Salud Mental 2026 no debe ser solamente una fecha para recordar la importancia de cuidar nuestra mente. También debe ser una oportunidad para preguntarnos qué estamos haciendo como país para que ese derecho pueda ejercerse de manera efectiva, especialmente por quienes viven en las zonas más alejadas o enfrentan mayores barreras para acceder a ayuda.
A lo largo de mi experiencia, recorriendo distintos lugares del Perú, desde la costa hasta la sierra y la selva, y en particular regiones y ciudades como Ayacucho, Huánuco, Andahuaylas, Loreto e Iquitos, he podido conocer de cerca realidades muy diversas. En estos recorridos he sido testigo de cómo la distancia, las barreras del idioma y el estigma todavía pueden silenciar el dolor de muchas personas y dificultar que busquen o reciban ayuda.
Por ello, en este Día Mundial de la Salud Mental 2026, considero necesario pasar del simple conteo de establecimientos y atenciones a una mirada que también mida resultados, garantice derechos y dé verdadera participación a las personas que utilizan o necesitan estos servicios.
El diagnóstico: Día Mundial de la Salud Mental 2026 en el Perú
Las cifras que acompañan al Día Mundial de la Salud Mental 2026 en el Perú confirman la magnitud del reto.
Según los resultados preliminares de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2022, difundidos por el Instituto Nacional de Salud Mental, el 30.89% de los adultos padeció o padecerá algún trastorno a lo largo de su vida: aproximadamente una de cada tres personas. Además, el 13.4% lo presentó en el último año y el 11.9% ha tenido depresión alguna vez en su vida.
Frente a ello, el Estado ha respondido con expansión. Bajo el marco de la Ley 30947, los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC) pasaron de 248 en 2022 a 306 en 2025-2026, y los establecimientos de primer nivel con psicología aumentaron de 1,104 a 1,938, según el reporte presupuestal del Ministerio de Salud. Hoy existen también 52 unidades de hospitalización en hospitales generales y 94 hogares protegidos.
Aun así, en el Día Mundial de la Salud Mental 2026 conviene recordar que más oferta no equivale a cobertura suficiente. Aunque el indicador de cobertura del Programa Presupuestal 0131 subió de 21.8% en 2021 a 34.1% en 2025, la mayoría de quienes necesitan atención sigue fuera del sistema.
En 2025, la Defensoría del Pueblo señaló que cerca de siete de cada diez personas con problemas de salud mental no accedían al tratamiento requerido, con brechas de 89.4% en Loreto, 89.2% en Puno y 87.8% en Piura.
La demanda también se refleja en los registros: el Minsa reportó en 2023 más de 1.8 millones de casos atendidos y 8.8 millones de atenciones. Conviene precisar que «casos» y «atenciones» no son lo mismo, pues una persona puede generar varias atenciones, y que ninguna de estas cifras equivale a la prevalencia real en la población.
Causas estructurales: una expansión que no llega a todos
La primera causa es financiera y de gestión. El Programa Presupuestal 0131 de Prevención y Control en Salud Mental inició 2026 con un presupuesto de apertura de S/626.43 millones. Sin embargo, al 3 de junio había ejecutado S/304.15 millones de un presupuesto modificado de S/731.14 millones, es decir, el 41.6%.
El problema se concentra donde está la atención: el 71% del presupuesto modificado corresponde a gobiernos regionales, cuya ejecución era de 36%, frente al 55.3% del Gobierno nacional. En bienes y servicios, que financian medicamentos y suministros, la ejecución llegaba apenas al 31.9%. En consecuencia, un presupuesto en aumento no siempre se traduce en servicios operativos.
A ello se suma la calidad y el respeto de derechos. La supervisión de la Defensoría del Pueblo encontró 93 hogares protegidos operativos en julio de 2024, frente a una meta de 170 para 2021; el 56% carecía de protocolos para casos de violencia y el 16% de los usuarios afirmó que no se solicitó su consentimiento informado antes del ingreso. Crear servicios no es lo mismo que garantizar derechos.
Mi experiencia en el primer nivel de atención
Como psicóloga egresada de la Universidad Cayetano Heredia, he dedicado mi carrera al desarrollo del potencial humano y la gestión pública. Mi labor en el Centro de Salud Mental Comunitario de la UNMSM y mi trabajo como psicóloga en Huánuco y Andahuaylas me permitieron conocer de cerca cómo se vive una consulta cuando faltan especialistas, medicamentos o continuidad.
Además, mi trayectoria como capacitadora en FONCODES me llevó a zonas de extrema pobreza, donde las personas rara vez son consultadas sobre los servicios que reciben. He comprobado que un servicio se acerca más a la gente cuando aprende a escucharla.
Haber gestionado programas sociales en el MIDIS me otorgó la visión técnica necesaria para entender los cuellos de botella administrativos. Por ello, mi propuesta para el Día Mundial de la Salud Mental 2026 no nace de la improvisación, sino de quince años de experiencia directa en el campo de la salud y el desarrollo social.
Mi compromiso con el Día Mundial de la Salud Mental 2026: tres pilares para el Perú
El Día Mundial de la Salud Mental 2026 no puede quedarse en comunicados ni en campañas de un solo día. Mi compromiso es traducir el lema de 2026 en propuestas concretas, medibles y auditables que cambien la experiencia de quien busca ayuda.
No se trata solo de abrir más centros, sino de garantizar que cada servicio cuente con personal, medicamentos, calidad y participación real de sus usuarios. Por esta razón, planteo un enfoque que mida recuperación, autonomía y satisfacción, además del número de atenciones.
En consecuencia, mi plan se estructura en tres pilares técnicos fundamentales: presupuesto que se ejecute, participación con poder de decisión y prevención con acceso en todo el territorio.
PILAR 1: Presupuesto que se ejecute y llegue al servicio
Para que el Día Mundial de la Salud Mental 2026 no se quede en el discurso, propongo que el Programa Presupuestal 0131 se evalúe por resultados y no solo por montos. Es indispensable reportar siempre si hablamos de presupuesto de apertura, modificado o ejecutado, y publicar la ejecución por gobierno regional, con especial atención a medicamentos, suministros y equipamiento.
Como sostengo en mi análisis sobre invertir en salud mental como inversión en desarrollo, el gasto bien ejecutado es una decisión de responsabilidad fiscal.
Asimismo, planteo reforzar la asistencia técnica a los gobiernos regionales con menor ejecución, porque allí se concentra la mayor parte del presupuesto y las mayores brechas de tratamiento. Cada sol sin ejecutar es una consulta que no ocurrió.
PILAR 2: Personas con experiencia vivida y poder de decisión
Siguiendo el lema de la OMS para el Día Mundial de la Salud Mental 2026, propongo crear mecanismos permanentes de participación de usuarios y familiares en el diseño, el seguimiento y la evaluación de los servicios, tal como lo ha pedido la Defensoría del Pueblo. Escuchar debe significar cocreación, apoyo entre pares y rendición de cuentas.
Adicionalmente, el Día Mundial de la Salud Mental 2026 debe servir para medir la desinstitucionalización por derechos y no por el conteo de hogares: protocolos contra la violencia, consentimiento informado, trato libre de discriminación y autonomía para cada persona usuaria de un hogar protegido.
PILAR 3: Prevención temprana y acceso sin brechas territoriales
Un estudio citado por el Gobierno estima que cerca del 30% de niñas, niños y adolescentes, unos 3.17 millones, está en riesgo de presentar problemas conductuales, emocionales o atencionales.
Por ello, en el Día Mundial de la Salud Mental 2026 considero prioritario sostener y evaluar el plan nacional «Salud mental en tu cole» 2025-2026, iniciado en 350 instituciones educativas, y articularlo con el primer nivel de salud, como detallo en mi propuesta sobre salud mental en las escuelas.
En el Día Mundial de la Salud Mental 2026, la prevención exige servicios cerca de las personas. Propongo priorizar la dotación completa de los centros comunitarios de salud mental en las regiones con mayores brechas, con atención en lenguas originarias y pertinencia cultural.
En 2024 se registraron 749 muertes por suicidio, según una cifra citada por EsSalud a partir de registros nacionales; hablar a tiempo y acceder a ayuda es una tarea colectiva, como planteo en mi artículo sobre prevención del suicidio y la depresión.
Finalmente, en este Día Mundial de la Salud Mental 2026 conviene recordar que la Línea 113, opción 5, realizó 20,059 orientaciones gratuitas en el primer trimestre de 2026, principalmente por depresión y ansiedad. Debemos fortalecerla y difundirla, sin olvidar que una línea de orientación nunca sustituye la atención urgente.
Un futuro con el Día Mundial de la Salud Mental para todos
Imagina, en este Día Mundial de la Salud Mental 2026, un Perú donde pedir ayuda sea tan natural como acudir a cualquier consulta, y donde una persona usuaria pueda opinar sobre el servicio que recibe y comprobar que su opinión cambia algo. Un país donde vivir en Loreto, Puno o Piura no signifique tener menos posibilidades de recibir atención.
Convertir el Día Mundial de la Salud Mental 2026 en un cambio real no es una utopía, sino una necesidad de justicia social y de salud pública. Mi compromiso es con la transparencia, con la evidencia y con las personas que durante años han sido atendidas sin ser escuchadas.
Soy Cecilia Villanueva Oshiro, psicóloga con maestría en Gestión de Políticas Públicas y quince años de experiencia directa en salud y desarrollo social. Mi vocación es servir al Perú con conocimiento técnico y un profundo compromiso humano; no vengo a improvisar, sino a aportar evidencia y propuestas para que el Día de la Salud Mental deje de ser una fecha simbólica.
Mi Compromiso
Este 10 de octubre, y más allá de esta fecha, reafirmo mi compromiso, como profesional de la salud, de promover que el Día Mundial de la Salud Mental 2026 no se limite a una conmemoración, sino que impulse acciones concretas que se reflejen en una adecuada ejecución presupuestal, servicios de calidad y una participación real de las personas usuarias. Promovamos el acceso a información clara que permita distinguir entre personas, casos y atenciones; hagamos seguimiento a la ejecución del Programa 0131 en cada región y fomentemos la participación de usuarios y familiares en la evaluación de los servicios.
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- PARTICIPA con tu opinión en este Día Mundial de la Salud Mental 2026: ¿qué barreras has enfrentado tú o tu familia para acceder a un servicio de salud mental en tu región?
- BUSCA AYUDA si la necesitas: acude al establecimiento de salud más cercano con tu documento de identidad o consulta el directorio oficial de Centros de Salud Mental Comunitaria. «Un suicidio puede evitarse si lo hablamos a tiempo. Si necesitas consejo, orientación o ayuda, llama gratis al 113, opción 5». Los asegurados y el público general también pueden llamar a la Línea 107, opción 2 de EsSalud. En una emergencia inmediata, acude al servicio de emergencia más cercano.
Cecilia Villanueva Oshiro Psicóloga y gestora de políticas públicas

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